• Familiares de enfermos por el
brote de legionela critican el trato que han recibido de la
Administración • Los
afectados aseguran que no han sido bien
informados
Campaña Un
cartel, frente al Hospital General de Vic, llama a
los afectados a unirse para protestar. Foto: JOSEP
GARCIA
PERE PRATDESABA VIC
El 21 de octubre, Josep Maria Esquerra, vecino
de 54 años de Sant Joan de les Abadesses, se desplazó a Vic
por unos asuntos personales. A los pocos días empezó a
encontrarse mal. Pensó que era una simple gripe y guardó
reposo. Sin embargo, acabó ingresado en la unidad de cuidados
intensivos (UCI) del hospital Trueta de Girona. Es uno de los
42 afectados por el brote de legionela que se originó hace
unas semanas en la capital de Osona. La enfermedad ya ha
provocado dos muertos y otros dos pacientes permanecen en la
UCI. "Llegó a un estado crítico. Vivía como un vegetal
con respiración asistida. No comía, no hablaba y sus pulmones
estaban destrozados", dice Joan Traveria, familiar de
Esquerra. Su situación agónica realizó el viernes un giro
espectacular. Ya está fuera de peligro.
Decepción e
indignación Traveria intenta impulsar una asociación de
afectados. Se siente decepcionado e indignado por el trato que
los familiares han recibido de la Administración. También
Ramon, hermano de otro paciente de 57 años de Vic: "Cuando
mi hermano estuvo en la UCI, debatiéndose entre la vida y la
muerte, nadie se dirigió a nosotros, no recibimos siquiera una
simple visita en el hospital". Tampoco ha sido fácil
para las autoridades. Durante los últimos días, el Departament
de Salut de la Generalitat y el Ayuntamiento de Vic han tenido
que enfrentarse a un dilema que, para muchos, no han
gestionado con el suficiente tacto. Por un lado, debían dar
suficiente información para que el ciudadano se sintiera
protegido. Pero por otro, tampoco querían informar con exceso
para no acabar provocando una alarma social. Algunos
afectados consideran inadmisible este control tan estricto de
la información. "Mi hermano coge una enfermedad que puede
ser mortal, que es consecuencia de una negligencia, y aquí no
aparece ningún culpable", se queja Ramon. Y en este
punto entra en escena uno de los secretos mejor guardados y el
tema central de muchas de las tertulias que se pueden oír en
la comarca. ¿Cuál es la empresa que ha provocado el brote de
legionela? Ésta es la gran cuestión.
El origen, en dos
semanas La delegada territorial de Salut en Barcelona,
Margarita Arboix, confirmó en una rueda de prensa celebrada el
pasado jueves que se habían detectado cinco torres infectadas
en dos empresas. Los resultados definitivos que determinarán
con seguridad cuál de estas torres ha sido el foco se sabrán
dentro de un par de semanas. "No quieren que se sepa",
asegura Roser desde detrás de la barra del bar que
regenta. El presidente de una de las asociaciones de vecinos
del casco urbano tiene su propia explicación: "En Vic
preocupa mucho que aparezcan noticias negativas porque
perjudican a los comerciantes, a las empresas, y nos amenazan
que bajarán las ventas y que se perderán puestos de
trabajo". A pesar de las palabras tranquilizadoras de
Arboix, el constante goteo de casos y la sensación de que la
Administración está ocultando algo ha provocado un
enrarecimiento en el ambiente de la ciudad. Algunos lo
catalogan de "intranquilidad". Otros, de "alarma
social contenida". Pero muchos, en cambio, ya tienen la
mente puesta en algunos menesteres bastante más
productivos. Como Roser, cuyo establecimiento está situado
en una zona donde la rumorología popular ubica la empresa
causante del brote. Ella no se preocupa lo más mínimo.
"Aquí --bromea--, lo único que pillaremos será el
gordo de Navidad". La vida continúa en
Vic.
Noticia publicada en la página 41 de la edición
de 11/13/2005 de El Periódico - edición impresa. Para ver la
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