El copago sanitario es inevitable y llegará tarde o temprano a todos
los países occidentales. Ésta es, al menos, la tesis que sostiene Robert
J. Blendon, profesor de Política Sanitaria y Análisis de la Escuela de
Salud Pública de la Universidad de Harvard.
"No hay ningún país que pueda hacer frente en un futuro a todas las
necesidades de los pacientes con recursos públicos, por lo que tarde o
temprano será necesario afrontar medidas impopulares, como el copago por
acto médico y las subidas de impuestos", ha explicado Blendon, que ha
elaborado junto con Albert Jovell el estudio Confianza en el Sistema
Nacional de Salud (SNS), editado por la Fundación Biblioteca Josep Laporte
y la Universidad de Harvard con el patrocinio de Sanofi-Aventis (ver DM
del 20-IV-2006).
Para que esas medidas sean menos impopulares y tengan un menor coste
político, Blendon sugiere, en el caso de nuestro país, mejorar la
información que se les da a los ciudadanos. Según ha explicado a Diario
Médico, "la mayoría de los españoles desconocen el funcionamiento y cómo
se financia el SNS. Sería importante que lo supieran, porque si no serán
incapaces de comprender la necesidad de introducir cambios en el sistema",
como ha sucedido en otros países.
Único y gratis
En este sentido, Jovell ha explicado que "lo que es único y gratuito no
suele suscitar mucha demanda de información, porque no cuesta y porque no
hay dónde elegir". De hecho, a su juicio son inútiles medidas de
concienciación como la factura sombra, puesta en marcha en algunas
autonomías como la Comunidad Valenciana: "La gente no la mira; tira el
papel según se lo dan".
Sin embargo, en cuanto a capacidad de asumir los cambios el caso de
español es peculiar: "Mientras que en el resto de naciones la satisfacción
de los usuarios se ha mantenido constante durante los últimos años, en
España se ha incrementado a pesar de los cambios que se han producido", ha
comentado Blendon en referencia al proceso transferencial.
Así, "el sistema español no es tan utópico como dicen porque quedan
muchas lagunas en la satisfacción del paciente, a diferencia de lo que
ocurre en otros servicios, como el canadiense". Sin embargo, la principal
diferencia entre la evolución del SNS y la de otros sistemas sanitarios es
que las iniciativas de la Administración se han recibido bien: "En Estados
Unidos los políticos no dejan de hablar de cambios en los servicios
asistenciales que luego no incrementan la satisfacción de los
ciudadanos".
Por ello, a Blendon no le sorprende "que los usuarios estén satisfechos
con sus médicos, porque es una profesión en la que se confía; lo peculiar
es la confianza que existe en el sistema sanitario, algo que no se observa
en las investigaciones realizadas en Reino Unido y Estados Unidos".
No obstante, los responsables sanitarios españoles no deben acomodarse:
"Si no son capaces de dar una buena respuesta al problema de las listas de
espera, esta confianza en el sistema irá disminuyendo", profetiza Blenson,
ya que "los españoles se muestran tremendamente críticos con ese aspecto".