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Un nuevo ensayo clínico puede ayudar a los cirujanos a elegir
cuál es la mejor alternativa para un paciente con problemas de riego
sanguíneo en sus piernas. Aunque las dos opciones existentes en la
actualidad: 'bypass' o angioplastia obtuvieron resultados similares
a medio plazo, cada una de estas dos técnicas ha demostrado que se
ajusta mejor según las características de cada paciente.
La isquemia o falta de riego del miembro inferior se debe a la
presencia de placas ateroescleróticas que obstruyen el paso de la
sangre a través de las arterias. Es un problema típico de fumadores,
diabéticos e hipertensos que afecta anualmente a entre 50 y 100
personas por cada 100.000 habitantes.
Sus consecuencias son dolor severo e, incluso, invalidante y la
aparición de úlceras que pueden desembocar en gangrena y en la
amputación del miembro.
Los estudios realizados hasta ahora no acababan de perfilar cuál
de las dos técnicas existentes en la actualidad era la más adecuada
para tratar este problema. Algunos abogan por la cirugía de 'bypass'
en las que un fragmento de vena sana o de material plástico se
utiliza para 'puentear' la zona obstruida.
El otro método es la angioplastia con balón, que se realiza sin
necesidad de cirugía, introduciendo una guía a través de la arteria
hasta llegar a la oclusión. En este punto, se infla con aire un
globo en la punta del catéter para dilatar la arteria y permitir que
la sangre fluya de nuevo.
Un ensayo clínico realizado en 27 hospitales del Reino Unido ha
encarado este interrogante empleando uno u otro tipo de tratamiento
al azar en un total de 452 pacientes que consultaron por este
problema entre 1999 y 2004. El objetivo era comprobar con cuál de
ellos transcurría más tiempo hasta la amputación del miembro
afectado o la muerte del enfermo.
MISMOS RESULTADOS.
A medio plazo, es decir a los seis meses del procedimiento, los
investigadores no encontraron diferencias entre una y otra técnica.
Sin embargo, a corto plazo, la angioplastia ofreció ventajas por ser
más barata, requerir una estancia hospitalaria más corta y estar
asociada a menos complicaciones en el posoperatorio.
Sin embargo, esta técnica fue menos eficaz que la cirugía para
solucionar la obstrucción y los pacientes necesitaron más
reintervenciones. Tras analizar los datos de forma pormenorizada los
autores recomiendan elegir la angioplastia como primera opción en
pacientes con una expectativa de vida de 1 o dos años y con
enfermedades graves asociadas. Para los que tienen mejor pronóstico
y menos incidencia de otras patologías, la recomendación es la del
'bypass', ya que sus resultados a largo plazo son mejores y la
probabilidad de volver a intervenir es menor.
Sin embargo, algunos datos obtenidos de forma paralela en este
estudio han llamado la atención del editorial en la revista 'The
Lancet' que acompaña al ensayo.
En primer lugar, la elevada mortalidad de los enfermos: el 37%
durante los cinco años que duró el estudio. También el alto
porcentaje de diabéticos (42%) y la gran cantidad de enfermedades
asociadas a la isquemia arterial (insuficiencia renal, patología
coronaria, ictus y obstrucción de la carótida).
TABACO.
El hecho de que un gran número de estos pacientes no estuviese
recibiendo el tratamiento farmacológico adecuado (antiplaquetarios y
estatinas) y que el 40% de ellos siguiese fumando a pesar de la
gravedad de su proceso es «una circunstancia penosa», señalan tanto
los autores del estudio como los del editorial.
Así, una de las prioridades en estos enfermos es controlar los
factores de riesgo, como el tabaquismo, el nivel de colesterol en
sangre, o la tensión arterial elevada.
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