La encuesta se realizó a
directivos del sistema, el 55% de ellos en activo. Han participado
consejeros, directores generales y ex ministros, como Ana Pastor, Ángeles
Amador y Julián García Vargas
El Sistema Nacional de Salud seguirá, dentro de 15 años, siendo
público, deficitario, y con un gasto que crecerá por encima del PIB, según
una encuesta realizada a 141 altos cargos (ministros, consejeros,
directores generales) en activo o retirados. Estos expertos, que han
vivido la gestión de la sanidad en los últimos 20 años, predicen que ésta
se financiará con impuestos específicos. Más de la mitad de los
consultados desean que el Ministerio de Sanidad desaparezca, y una tercera
parte cree que así ocurrirá. Esta última posición es mayoritaria entre las
comunidades autónomas que llevan años gestionando el sistema (Cataluña,
Navarra, País Vasco, Galicia, Comunidad Valenciana, Andalucía y
Canarias).
El trabajo denominado Desarrollo y sostenibilidad del Sistema
Nacional de Salud descentralizado se ha realizado a partir de 83
preguntas preparadas previamente por dos grupos de trabajo, uno de Madrid
y otro de Barcelona, convocados por las fundaciones Salud, Innovación y
Sociedad y la Abril Martorell. Tras la elaboración del cuestionario se
preguntó a los directivos y ex dirigentes cuánto deseaban que eso
sucediera y si creían que eso iba a ocurrir. Las respuestas podían ir del
1 (oposición total) al 9 (completo acuerdo).
En el estudio han participado ex ministros (Ana Pastor, Ángeles Amador,
Julián García Vargas) y altos cargos. De ellos un 55% está actualmente en
un puesto de responsabilidad en la gestión sanitaria, un 54% pertenece a
las comunidades que recibieron las transferencia en 2003 y un 25% al
Ministerio de Sanidad y Consumo.
Las principales conclusiones del trabajo, que ha dirigido Joan Artells,
se exponen a continuación.
- Financiación. El sistema de salud será deficitario, predicen los
expertos. Para sufragarlo, se establecerán impuestos destinados
exclusivamente a costear la sanidad. Estos altos cargos se muestran, en
general, contrarios a cambiar las fórmulas de copago actuales, pero esta
oposición es menor cuando se refiere a prestaciones "hoteleras" (uso de
habitaciones individuales en los hospitales, poder elegir el menú).
También hay cierta apertura a cambiar el sistema de copago de los
medicamentos, y que éste dependa de la renta y no de la situación laboral
como ahora, en que los jubilados no pagan nada, ganen lo que ganen, y los
activos pagan aunque cobren el salario mínimo.
- Ministerio de Sanidad. Más de la mitad de los consultados desean que
este organismo desaparezca y sea sustituido por una subsecretaría de otro
departamento, como el de Asuntos Sociales. Una tercera parte cree que así
sucederá. Esta idea es mayor entre quienes no forman parte del ministerio,
y entre los representantes de las comunidades que llevan más tiempo
gestionando su sistema sanitario (Cataluña, Navarra, País Vasco, Galicia,
Comunidad Valenciana, Andalucía y Canarias).
- Consejo Interterritorial. La mayoría no cree que este organismo,
donde se encuentran representados el Gobierno central y los autonómicos,
se convierta en "el principal centro de decisión y la autoridad superior
del Sistema Nacional de Salud". Esta propuesta, sin embargo, es la deseada
por más de la mitad. En cambio, sí que opinan mayoritariamente que se
quedará en un "órgano consultivo del Ministerio de Sanidad y Consumo".
- Pacientes. Los consultados niegan que vayan a tener un papel en las
grandes decisiones del sistema, y auguran que su participación se limitará
a los aspectos que tengan que ver con sus propias dolencias. Tampoco
confían en que se vayan a integrar los sistemas de atención social con los
sanitarios, aunque lo consideren deseable.
- Personal. Se prevé que la mayoría continuará siendo estatutario (un
categoría equivalente a la de funcionario), aunque los dirigentes creen
que funcionarían mejor con otras modalidades (contratados).
- Gasto farmacéutico. Esta partida seguirá creciendo al ritmo "de la
última década" (alrededor del 9%), aunque eso no sería lo aconsejable. Se
mantendrá el sistema de precios de referencia, y se incluirán incentivos a
la receta de genéricos. Pocos desean que las comunidades autónomas puedan
negociar los precios a partir de unos máximos fijados por el Ministerio de
Sanidad.
- Oficinas de farmacia. Aunque no es lo que los expertos querrían,
seguirán como hasta ahora: con restricciones para abrir nuevos
establecimientos, sin competir en los precios y con el monopolio de la
dispensación de fármacos, salvo los de uso hospitalario. Los centros de
salud no entrarán en este mercado.
- Prestaciones. Para controlar el gasto, se definirá un "núcleo" de
prestaciones comunes. Los consultados tienen "poca confianza" en que la
inclusión de nuevas prestaciones obedezca a un criterio de
coste/eficiencia, aunque esto sería lo conveniente. En cambio, afirman que
se utilizarán "criterios políticos u oportunistas".
- Atención primaria. Será la apuesta de futuro, con más medios, guías
de práctica médica, y estarán más integrados con el conjunto del sistema
para evitar el desfase que existe entre los ambulatorios y los hospitales.
Con su potenciación "la cama [hospitalaria] perderá su preeminencia como
referente de capacidad y actividad".
- Salud Pública. Las políticas de prevención son uno de los aspectos
que más unanimidad recogen. Entre ellas se incluyen desde el fomento de
hábitos de vida saludables hasta fórmulas novedosas, como incorporar
folatos a los cereales [para evitar la anemia en embarazadas, por ejemplo]
o algunos medicamentos a las redes de suministro de agua. También están de
acuerdo en que aumentará la fiscalidad de productos poco sanos, como
algunos tipos de alimentos. Otras áreas de mejora serán la salud mental y
los cuidados paliativos.
- Igualdad. Los cambios en el sistema no se traducirán en un aumento de
la igualdad en el acceso, y sólo un tercio cree que se implantarán
políticas para corregir la desigualdad en el estado de salud de la mujer
(la llamada en la encuesta perspectiva de género).
- Formación. Los expertos se muestran escépticos en que se consigan dos
aspectos que creen deseable: la puesta en marcha de sistemas de formación
continua y el aumento de prácticas en la carrera.
- Sistemas de información. La informática tendrá un papel creciente,
aunque sin llegar a todas sus posibilidades. Servirá tanto para que el
paciente se informe como para "rendir cuentas a la sociedad". Este aspecto
quedará lastrado por las reticencias a comparar sistemas para elegir lo
que funciona mejor, que se manifestará en una dificultad para integrar los
sistemas de las comunidades.