Una enfermera vacuna a una
niña en un centro de salud.
(JOAN SÁNCHEZ)
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Un viejo conocido de los médicos españoles, el virus de la rubeola,
vuelve con fuerza. La Comunidad de Madrid se prepara este invierno para la
"previsible" segunda entrega del brote de la enfermedad que sufrió entre
enero y mayo de este año. Los registros de Salud Pública de la Consejería
de Sanidad de Madrid contabilizaron 431 afectados en esa comunidad. En
2004 se registraron en toda España 87 casos y 113 un año antes, según
datos del Ministerio de Sanidad.
Los expertos sugieren que la cifra real de infectados pudo ser hasta 10
veces mayor. "La rubeola es una enfermedad que cursa con síntomas leves,
fiebre escasa y erupciones cutáneas, que pueden confundirse con otras
dolencias o incluso pasar desapercibidos", explica Ildefonso Hernández,
presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).
Pese a su aparente levedad, el potencial dañino del virus es enorme. E
irreversible. Si una mujer embarazada contrae la rubeola en los tres
primeros meses de gestación, el feto sufrirá malformaciones congénitas
(ceguera, retraso mental, trastornos cardíacos u otras dolencias,
denominadas en su conjunto síndrome de la rubeola congénita) en más del
80% de los casos.
Seis bebés, cinco en Madrid y uno en Galicia (aunque la madre enfermó
en Madrid), han nacido infectados por el virus de la rubeola tras ser
contagiados por sus madres durante el embarazo. Dos de ellos arrastrarán
secuelas el resto de su vida. Los otros cuatro no han mostrado secuela
alguna, lo que puede indicar que resultaron contagiados en una fase tardía
del embarazo.
"Habrá que esperar dos años para descartar secuelas", explica Javier
Gómez Marco, de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria
(SEMFYC). "La rubeola congénita puede presentarse tardíamente, con
trastornos neurológicos y desarrollo psicomotriz tardío", afirma.
El 58,3% de los afectados por el brote son inmigrantes, nueve de cada
diez latinoamericanos. El resto (180) son españoles, el 84% de ellos
varones. Además, el 39% de los que sufrieron la enfermedad han sido
mujeres en edad fértil, la población en la que el virus es más peligroso
por los posibles embarazos.
La gestión del brote que ha hecho la Consejería de Sanidad de Madrid ha
sido criticada con fuerza por "lenta e ineficaz" por el diputado regional
del PSOE Francisco Hernández Ballesteros. "Han nacido seis bebés
infectados y esto supone un fallo de envergadura del sistema sanitario
público", afirma. El virus de la rubeola tiene un comportamiento
estacional, con un aumento de los casos en invierno y primavera para casi
desaparecer en verano. El PSOE exigió en abril, cuando el virus estaba en
el momento de máxima expansión, "medidas activas que Sanidad no
adoptó".
El Gobierno madrileño sostiene que sí las adoptó, "las necesarias y a
su debido tiempo" cuando se conoció el brote. "En febrero se alertó a los
médicos de familia de los centros de salud y en junio se lanzó una campaña
publicitaria en medios de comunicación dirigidos a la población inmigrante
recomendando acudir al médico a las mujeres embarazadas", explica un
portavoz.
El PSOE replica que "era peligroso esperar a que las mujeres fueran al
médico por sí mismas. Había que dar a conocer el brote con campañas de
publicidad e ir a buscar a las mujeres embarazadas entre los colectivos
[como los inmigrantes] que menos acuden al sistema sanitario. Era una
labor que debía haberse hecho con las organizaciones sociales. Sanidad
dejó escapar un tiempo precioso", afirma Ballesteros.
El Ejecutivo madrileño cree "bastante probable" que el brote se repita
este invierno y prepara una intensa actividad para evitar que tenga la
misma intensidad del anterior, centrada en vacunar a la población no
inmunizada.