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Seis de cada 10 internautas que navegan por Internet desde EEUU,
alrededor de 132 millones de personas, han consultado información de
salud en la Red en los últimos 12 meses. La primera encuesta oficial
realizada por el Gobierno estadounidense sobre la utilización de las
distintas fuentes disponibles de información médica y sanitaria
confirma que Internet se ha convertido en un medio de referencia en
este ámbito.
El trabajo evalúa tres aspectos claves en el consumo de
información de salud: la frecuencia de lectura de noticias médicas o
sanitarias, la credibilidad que le otorgan los usuarios a las
distintas fuentes y el lugar que ocupa cada una de ellas en sus
preferencias. Para determinar las tres cuestiones, especialistas de
distintos centros científicos y académicos de EEUU, entre ellos el
Instituto Nacional del Cáncer, la Universidad de Harvard y el Centro
para el Control y la Prevención de Enfermedades, realizaron un
sondeo entre una muestra representativa de la población
estadounidense.
Los cuestionarios se completaron a través de entrevistas
telefónicas llevadas a cabo entre octubre de 2002 y abril de 2003.
La muestra incluyó a 6.369 personas mayores de 18 años. El Centro
Nacional del Cáncer de EEUU repetirá el estudio cada dos años para
controlar los cambios que se registren en los hábitos de consumo de
información médica.
Un nuevo esquema
Según concluye el trabajo, publicado en la última edición del
'Archives of Internal Medicine', los datos del sondeo muestran un
cambio de paradigma, descrito como un «desplazamiento tectónico» por
los investigadores, en los hábitos de consumo de información médica
y sanitaria. El esquema de difusión de información de salud se ha
modificado y gira actualmente en torno a dos actores principales,
Internet y los profesionales sanitarios, cuyo papel en la
interpretación de la información continúa siendo destacado.
Los médicos son, de hecho, los que gozan de mayor credibilidad:
el 93% de los consultados afirma tener mucha o bastante confianza en
la información que le da su médico. Respecto al resto de fuentes
analizadas, el porcentaje desciende hasta niveles cercanos al
65%.
Tanto Internet (64,8%), como los periódicos (63,4%), las revistas
(66,2%) y la televisión (71%) gozan de un nivel de credibilidad
similar. Sólo la radio genera más desconfianza: algo menos de la
mitad de las personas entrevistadas cree poco (25,9%) o nada (20,2%)
en este medio como fuente de información de salud. El perfil del
internauta corresponde a una mujer joven, con educación superior y
nivel de ingresos medio o elevado, unos datos que confirman los
resultados de otros estudios previos. La novedad de la nueva
investigación es el papel protagonista que reconoce a Internet sobre
el resto de medios cuando se trata de buscar de forma activa
información sobre salud, una cualidad que transforma el papel de los
distintos agentes involucrados en la difusión de información
médica.
Al preguntar a los encuestados a dónde acudirían si quisieran
documentarse sobre una enfermedad concreta (en el sondeo era
cáncer), el 49, 5% asegura que preguntaría primero a su
especialista. Salvo Internet, el resto de fuentes posibles apenas
aparecen en las respuestas. Interrogados sobre el medio elegido
finalmente en los últimos 12 meses para documentarse sobre un
trastorno, la Red fue claramente el elegido, muy destacado del
resto.
Aquéllos entre 18 y 34 años, el sector de la población con mayor
confianza en Internet, eran nueve veces más proclives a navegar por
sitios de salud que a preguntar a un especialista (61% frente a
7,1%). En la población mayor de 65 años, los porcentajes se
equilibran (21,4% frente a 20,9%).
A la luz de los resultados, los investigadores identifican una
serie de tendencias que a su juicio deben tenerse en cuenta en los
próximos años como factores de cambio en los hábitos de consumo de
información de salud.
Primero, los menores de 35 años han sustituido los medios
tradicionales por las páginas de Internet cuando se trata de
informarse de salud. Con el paso de los años, este porcentaje de
población aumenta. Al mismo tiempo, una muestra de los usuarios
afirma usar la Red para recopilar información para otra persona, un
indicador de un segundo impacto de la Red.
De acuerdo con los resultados del estudio, la mayoría de los
encuestados accedía a Internet desde su casa y a través de una línea
telefónica común. Sólo un tercio afirmó usar una conexión de alta
velocidad. Los investigadores consideran que, según aumentan las
contrataciones de este tipo de servicios, los usuarios incluyen
Internet en sus hábitos diarios. En este grupo de población, la
actividad más común es la consulta de información de salud.
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