De los cerca de 130.000 casos que se producen cada
año, más de la mitad (55%) fallece o queda
discapacitado. Se podrían evitar casi 2.000 muertes cada
año en nuestro país si todos los afectados por un ictus
recibieran atención neurológica inmediata.
Los expertos reunidos han recalcado que ante un caso
de ictus lo primero que hay que hacer es trasladar al
enfermo al servicio de urgencias hospitalarias o
llamar al teléfono de emergencias 061 ó 112. Sin
embargo, en la actualidad, sólo en 50% de los afectados
ingresa antes de seis horas tras el accidente.
Síntomas como la pérdida de fuerza o sensibilidad de
medio cuerpo, la dificultad para hablar o entender, la
pérdida súbita de la visión por uno o los dos ojos o la
aparición de un intenso dolor de cabeza son signos de
alerta que la población debe de tener presentes, sobre
todo si son individuos de riesgo.
A través de un estudio en el que han participado 88
hospitales "pudimos comprobar cómo esta mejor evolución
[derivada de un ingreso rápido] se sigue manteniendo a
los seis meses, tiempo en que los pacientes que
recibieron atención neurológica tenían dos veces más
posibilidades de ser independientes; el riesgo de
sufrir un nuevo ictus u otro episodio vascular también
se redujo a la mitad", ha señalado el doctor José
Álvarez Sabín, coordinador del Grupo de Estudio de
Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española
de Neurología.
El ictus es una enfermedad cada vez más
frecuente. Las predicciones de la OMS sitúan a
España entre los países cuya población envejecerá más en
un futuro próximo y en consecuencia aumentarán los casos
de ictus. Las estimaciones se han ido cumpliendo, según
revela la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria de 2005 y
son cada vez más los pacientes ingresados en el hospital
por una enfermedad cerebrovascular.
Por eso, el doctor Antonio Gil Nuñez, jefe de una de
las pocas unidades de ictus que existen, la del Hospital
Gregorio Marañón, ha subrayado la necesidad de implantar
este tipo de unidades con profesionales especializados e
infraestructuras necesarias en todos los hospitales.
Un ejemplo de superación
El caso de Juan José Laborda, ex presidente del
Senado y actual presidente de la Comisión General de
Comunidades Autónomas, es un ejemplo de superación que
refleja los beneficios de un rápido traslado a urgencias
y que la Sociedad Española de Neurología ha querido
reconocer con el Premio Ictus 2005.
El ictus le sorprendió mientras comía durante un día
de trabajo habitual. De la noche a la mañana se encontró
en una silla de ruedas, "con la mitad de mi cuerpo como
algo extraño, con la sensación de que el cuerpo no te
pertenece", ha recordado.
El episodio cerebrovascular le dejó una afasia
(alteración del lenguaje) y una parálisis en la pierna y
el brazo derechos, secuelas que con un gran esfuerzo
casi ha superado. "Actualmente he logrado valerme por mí
mismo para las actividades de la vida cotidiana, salvo
para abrocharme un botón del brazo izquierdo. Puedo
ducharme, comer o escribir en el ordenador sin necesidad
de ayuda".
Cuando echa la vista atrás y busca las causas que
provocaron la aparición de este ictus, reconoce que era
"un ejemplo de lo que no se debe hacer". No vigiló su
presión arterial y "fumaba como un carretero", además de
sobrecargarse de trabajo por su excesivo compromiso con
la política.
"No obstante, deseo seguir en la vida parlamentaria,
por lo menos esta legislatura, puesto que soy presidente
de una Comisión que tiene por delante cosas tan
importantes como el debate del estado de las autonomías
o las reformas de los estatutos de autonomía. Me lo
tomaré, eso sí, con más calma", ha asegurado.