Científicos de la Universidad Johns Hopkins han
presentado los datos de un estudio en el que muestran
cómo "sustituir los hidratos de carbono por proteínas
-la mitad de origen vegetal- o grasas no saturadas —como
las presentes en los aceites- puede disminuir la presión
sanguínea, mejorar los niveles de colesterol y reducir
el riesgo de enfermedad cardiaca".
El trabajo, del que se hace eco la revista 'The Journal
of the American Medical Association' (JAMA), compara
un menú alto en hidratos de carbono, con uno que
incide en las proteínas y otro basado en las grasas
monoinsturadas. Las tres dietas fueron probadas durante
41 días consecutivos por 164 hombres y mujeres.
Aunque las tres disminuyeron los factores de riesgo y
la probabilidad de padecer un trastorno cardiaco, la
menos efectiva fue la compuesta por carbohidratos.
"La reducción de la presión sanguínea y los mejores
perfiles de lípidos podrían reducir el riesgo
cardiovascular en la población general y mitigar la
necesidad de farmacoterapia", señalan los autores.
Un editorial publicado en JAMA cuestiona los
resultados obtenidos por el estudio y señala que podrían
no ser aplicables "a la población en general que tenga
que comprar y preparar sus propias comidas".
"La composición y la aparente falta de
disponibilidad comercial de estas dietas, que han
sido cuidadosamente diseñadas, también podría ser una
limitación", añade el documento.
Ácidos grasos omega 3
En este sentido, un grupo de investigadores de la
Universidad de Kobe, en Japón, ha subrayado el aumento
del beneficio de los ácidos grasos omega 3 del pescado
cuando se combinan con la terapia con estatinas. La
revista 'Circulation' recoge sus resultados.
Mitsuhiro Yokoyama, principal autor del trabajo, ha
declarado que los efectos positivos de este componente
alimenticio se incrementan "en los pacientes con
enfermedad coronaria [...] en comparación con los que
padecen hipercolesterolemia".
A pesar de que el pescado tiene una importante
presencia en la dieta japonesa, los expertos
coinciden en que la incidencia de determinadas dietas
occidentales está empeorando la salud cardiovascular de
los ciudadanos asiáticos.
La alimentación de los más pequeños
La dieta alimenticia de los niños también ha cobrado
importancia en la reunión anual de la AHA. Un nuevo
estudio ha mostrado que los escolares que comen fuera de
casa más de cuatro veces por semana tienen un mayor
riesgo de desarrollar un trastorno cardiovascular.
"Decimos que valoramos la actividad física y los
hábitos alimenticios saludables, pero en realidad todo
gira en torno a la comodidad y a las comidas fáciles
porque nuestras agendas están muy ocupadas", ha
señalado Karen Olson, autora del trabajo.
De los 621 niños estudiados, un 40% presentaba por lo
menos una anormalidad lipídica y un 20% afirmó haber
comido fuera de casa cuatro o más veces a la semana.
En comparación con el resto, los niños que
frecuentaron los restaurantes presentaron más presión
sistólica y diastólica; niveles más bajos de colesterol
bueno (HDL); partículas de LDL de menor tamaño, que
suelen estar asociadas con ateroesclerosis; menos
sensibilidad a la insulina, que puede ser una señal de
una diabetes tipo 2; más almidón, azúcar, sodio, grasa y
colesterol.