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07/02/2006 | |
El término preinsuficiencia cardiaca se debe equiparar a lesión precancerosa El manejo de la insuficiencia cardiaca se debe hacer de forma coordinada entre atención primaria y especializada, ya que en las dos primeras fases de la enfermedad el control lo pueden llevar los médicos de familia, "pues tienen una alta cualificación", según ha explicado Alfonso Castro-Beiras en una reunión de actualización sobre dicha patología. El 1 por ciento de los menores de 40 años tienen enfermedad cardiovascular, porcentaje que se eleva hasta el 10 por ciento en los mayores de 70 años. "Dicha patología supone el mayor número de ingresos hospitalarios en mayores de 65 años, junto con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica", ha explicado Marisa Crespo-Leiro, coordinadora científica de una reunión sobre insuficiencia cardiaca, organizada en Madrid por el Instituto Cardiovascular Novartis y por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. Las revisiones de las guías de práctica clínica diferencian cuatro fases en la insuficiencia cardiaca. En el estadio A se sitúan los sujetos con factores de riesgo de desarrollar alguna cardiopatía, en el B los que presentan disfunción ventricular asintomática, en el C los que ya tienen síntomas de insuficiencia cardiaca y en el D los que ya se encuentran en una fase avanzada de la enfermedad. Alfonso Castro-Beiras, presidente del Consejo de Gobierno del Instituto Cardiovascular de Novartis, ha comentado que los dos primeros estadios los puede manejar correctamente el médico de atención primaria, mientras que el control de los otros dos debe recaer en especializada. "Nos encontramos en compartimentos estancos que hay que ir reduciendo. Nuestro reto es seguir un proceso, centrado en el paciente, que sea único, que exista una mayor conexión". Según Castro-Beiras, se está trabajando en áreas integradas con una gerencia única, con el fin de lograr una mayor coordinación y conexión entre los distintos niveles de atención que mejoren el control del paciente con insuficiencia cardiaca. "Hemos asistido a un cambio conceptual en insuficiencia cardiaca, ya que ahora se considera el término de preinsuficiencia, similar al de lesión precancerosa. En cuanto aparece la disfunción ventricular hay que actuar para evitar que evolucione la enfermedad". Crespo-Leiro ha recordado que las guías de práctica clínica recogen la evidencia disponible, "que nos ayuda a clasificar a los pacientes para ofrecerles un buen tratamiento". En la elaboración de las guías disponibles han participado diferentes sociedades científicas, como las de atención primaria, medicina interna y cardiología. Uno de los problemas de la práctica clínica habitual es que pasa algún tiempo desde que se elaboran estas guías hasta que se implantan en las consultas. "Existe un desfase entre el conocimiento de las guías y su aplicación en las consultas. El número de pacientes que reciben el tratamiento recogido en estas guías es menor del esperado". Proceso completo No obstante, se ha avanzado considerablemente en el control de la insuficiencia cardiaca, que ha pasado de ser un manejo sintomático a uno centrado en la modificación de la historia natural de la enfermedad. Aun así, la prevalencia cada vez es más elevada. De esta forma, es necesario prestar mayor atención a las pautas preventivas, sobre todo las centradas en la modificación de los factores de riesgo conocidos. | ||
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