Argiñe Izarra (izquierda) y
Cristina Aguilera.
(JORDI ROVIRALTA)
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Qué efectos tienen el alcohol, el tabaco y drogas como la cocaína o el
cannabis en las mujeres embarazadas? ¿Cuántas las toman? ¿Y qué
daños producen en sus futuros hijos? Tantas veces hacían estas preguntas
los médicos -sobre todo obstetras y médicos de familia- al Servicio de
Farmacología Clínica del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona que las
doctoras Cristina Aguilera y Argiñe Izarra, ambas de ese servicio, se
decidieron a dar una respuesta y a publicarla en la revista especializada
Medicina Clínica. Para ello, revisaron todos los estudios
publicados al respecto, tanto españoles como extranjeros. En general, las
adicciones a drogas durante el embarazo no han disminuido e incluso han
aumentado.
Aunque es muy probable que este porcentaje se quede corto, se calcula
que hoy en día alrededor del 30% de las mujeres embarazadas fuman; sólo el
47% no prueban ni una gota de alcohol y hasta el 1% -este dato también
podría ser más elevado porque es de hace seis años- consume algún tipo de
droga como cocaína, heroína, cannabis o sintéticas. Y precisamente
por tratarse de embarazadas, además del daño para su propio organismo,
tienen más riesgo de causar malformaciones en el feto.
Muchos de los estudios realizados y consultados son preliminares y
necesitan continuidad, pero las conclusiones que se apuntan ya son muy
graves. Con estos datos en la mano, Aguilera destaca que aún "no hay
conciencia de los efectos devastadores de las drogas en el organismo y en
especial en el feto. Y, en este caso, sin voluntad materna no se puede
hacer mucho por evitar daños al feto".
También destacan como dato importante que las gestaciones de mayor
riesgo se producen entre las mujeres más jóvenes, hasta los 25 años
aproximadamente, porque son las que más sustancias tóxicas consumen y
porque en la mitad de los casos los embarazos son no programados. Esto
significa que la madre ha podido estar consumiendo tóxicos sin saber que
estaba embarazada. Además, en esta franja de edad las mujeres suelen
consumir más cantidad de estas sustancias. Otro problema añadido para
conocer los efectos de cada tóxico es que en ocasiones, la que toma algún
tipo de droga ilegal suele combinarla con otras, por lo que resulta
difícil separar las consecuencias concretas de cada uno de estos
tóxicos.
- Tabaco. La doctora Aguilera cree que el dato del 30% de mujeres
embarazadas fumadoras se queda corto, porque proviene de encuestas y
algunas mujeres han podido ocultar la verdad. Y son las más jóvenes las
que más fuman. En cuanto a sus efectos, está muy aceptado que el
crecimiento del feto se retrasa, el parto suele ser prematuro e incluso se
puede dar la muerte del feto o al nacer. También se apuntan malformaciones
craneofaciales, cardiacas y del tracto urinario y un posible mayor riesgo
de leucemia. Como explica Aguilera, "es un error pensar que por fumar o
tomar alguna otra droga la única consecuencia es que el bebé vaya a ser
más pequeño de lo normal. Está comprobado que a más cigarrillos, mayor es
el riesgo de anomalías. Disminuye la oxigenación de la madre y, en
consecuencia la del feto. Por eso, si hay algún tipo de predisposición o
riesgo añadido, las consecuencias pueden ser muy graves". Su consejo es
claro: "Cuanto menos se fume, mejor".
- Alcohol. De nuevo, no hay una cantidad segura que se pueda ingerir
sin riesgo, por lo que la única recomendación segura es no consumir nada.
Datos de hace unos años pero que se consideran vigentes hoy en día
apuntaban que sólo el 47% de las embarazadas no prueban el alcohol. Eso
quiere decir que el 53% restante toma algo en mayor o menor medida, aunque
sea esporádicamente. Aunque se deben seguir estudiando sus efectos, sí
está claro que son más graves cuanta más cantidad se haya ingerido y está
demostrado que produce malformaciones congénitas graves, problemas en el
crecimiento e incluso en el comportamiento -agresividad- en los niños
cuyas madres habían ingerido alcohol durante su embarazo, aunque "este
último dato tiene que acabar de comprobarse con más estudios", advierte
Aguilera.
- Drogas ilegales. Son sobre todo, la cocaína, el cannabis y las
drogas de síntesis. Todavía hay muy pocos los datos sobre su consumo entre
embarazadas, pero en general, la drogadicción se relaciona con el
desprendimiento de la placenta y la rotura prematura de membranas y en
algunos casos con hemorragias internas que pueden acabar en muerte. Los
niños que han estado expuestos antes de nacer a estas sustancias e incluso
al alcohol pueden tener menor estado de alerta, disminuye la calidad de
sus movimientos y aumenta la excitabilidad. A largo plazo, su capacidad de
aprendizaje y memoria también puede ser menor.
El consumo de cocaína ha aumentado estos últimos años y hasta el 17% de
los niños expuestos a esta sustancia antes de nacer presentan anomalías
congénitas, aunque en un porcentaje muy elevado las madres también beben
alcohol. Los daños más importantes están relacionados con el sistema
genitourinario, cardiaco y el sistema nervioso central.